Sector Artesanías

1.- Introducción

Indudablemente, en Argentina como en el resto de América Latina, las artesaní­as constituyen un orgullo patrimonial y representan del modo más autentico la diversidad cultural. Debido a la inmensidad de nuestros territorios, los artesanos constituyen un grupo con gran movilidad espacial y en sus productos convergen costumbres e idiosincrasias, que generalmente son transmitidas de generación en generación y se desarrollan con una gran creatividad personal. Esta actividad, además de poseer una enorme significación cultural y comunitaria, también implica posibilidades de desarrollo económico y social.

Por lo expuesto, la producción artesanal formaliza, hoy más que nunca, un recurso económico de nuestro Patrimonio Cultural, el cual ha ido captando valor comercial, conforme al crecimiento del mercado turístico tanto nacional como internacional. Particularmente en las grandes ciudades y/o en localidades con recursos turísticos importantes, el sector de la artesanía tiene gran demanda, prueba de ello es la proliferación de comercios que han surgido en concordancia con las diferentes áreas turísticas. Paralelamente un conjunto de agrupaciones, cooperativas y fundaciones han vigorizado la producción de productos artesanales, los cuales hoy tienen destino internacional.

El turismo, la revalorización de lo artesanal y la devaluación del 2002 han impulsado el nacimiento de nuevos comercios (Tierra Adentro, Sumampa, Manos de la Tierra, etc.) y/o sitios en Internet (http://www.shinkal.com/, etc.) dedicados a la exportación de artesanías a localidades como Malta, Londres, Santiago de Chile, Berlín, Dublín, Nueva York, San Pablo, Madrid, Milán, entre otras y países tal lejanos como Australia, Japón, Sudáfrica y Taiwán. El gran problema: la pérdida del origen del producto y la anulación de la identidad del autor.

Organismos como la SAGPyA (Prodernea, Prodernoa, etc), el CFI, el INTA, el MATRA, el INAI, el CENOC, la Fundación EXPORTAR, el Programa Manos del Ministerio del Ministerio de Desarrollo Social; los estados provinciales a través de sus instituciones(de gobierno o municipales); entidades ONG como la ENDESA, el INCUPO, la Asoc. Civil de Promoción Indígena, el Graneen Art; algunas Universidades como la de Mar del Plata, Bs. As. y Córdoba, Misiones, Catamarca, Tucumán entre otras, tienen vinculación y trabajan con programas varios en relación con el sector, ya sea en términos de investigación, sistematización de la información, capacitación, difusión, comercialización, producción y de asistencia técnica y de cooperación.

De hecho que el CFI (Consejo Federal de Inversiones-1958), el MATRA (Mercado Nacional de Artesanías Tradicionales Argentinas), el INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas-1985) entre otras, son las entidades que acompañan desde mas larga data al sector (casi 50 años), por ende y a través de su activa cooperación con el sector Artesanías y el desarrollo de las economías regionales a lo largo del tiempo, perciben su problemática, conocen a fondo las redes sociales en las que están inmersos, la situación en que viven, sus posibilidades de acceso a la educación, a la salud, al conocimiento, sus mecanismos socio-económicos y de producción, sus estrategias simbólicas, sus modos de vida, sus expectativas, sus sueños...

En el marco que impulsa la Globalización, se ponen de manifiesto los obstáculos que impone este nuevo escenario que el artesano de hoy debe enfrentar. Esta complejidad se refleja, en la variada oferta de objetos con los que el sector compite en una realidad cultural donde también, otros creadores ofertan objetos, usando a veces recursos característicos de la oferta artesanal, ya sea a nivel técnico, de imagen o de comportamientos de uso.

Cada operador cultural plantea una relación diferente con la técnica; con la gestión comercial, con el mercado; apela a diferentes sectores y climas de uso o consumo, y tiene sus propios circuitos comerciales y culturales; se relaciona con sectores de servicios, y ocupan su lugar en el marco de las llamadas industrias culturales. Algunos tienen una relación mas dinámica en la incorporación de materiales, innovan, o se relacionan mas con el mercado.

El artesano tradicional, más bien se siente intérprete de un saber tradicional, a menudo está alejado de centros urbanos, y presenta dificultades para acceder a la información.

Este esfuerzo, exige a los artesanos a mejorar sus productos en diferentes aspectos: explorar otros usos, adaptarlos al consumidor urbano y a nuevos hábitos de consumo planteados por el mercado exterior, rescatar el aprovechamiento sustentable de los materiales de su entorno natural, incorporar nuevas imágenes, nuevas herramientas y sumarle el valor agregado a través del uso de los parámetros de comunicación. El gran desafío reside en adoptar procedimientos de calidad e innovación sin perder la herencia cultural con el objetivo de mejorar su competitividad.

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