El Tejido Artesanal

5.- Rubro Tejido

El viajero, paisano o extranjero, luego de transponer grandes distancias y en algunos casos un monótono paisaje, tales como las yermas estepas patagónicas, la puna jujeña, los valles salteños, las sierras catamarqueñas y/o el interminable monte santiagueño...tal vez cansado de tal monotonía, del mismo color o desbordado por su inteligencia emocional ante semejante pintura que Dios se a ocupa´o de regalarnos, cubiertos del polvo de esos caminos que finalmente nos conducen a los territorios de trabajo del tejedor...

Allí, a “orillas” o en el “atrio” del rancho...al aire libre con su telar criollo, bajo la sombra del algarrobo, o bien, con el telar mapuche apoyado sobre los muros de la choza se está tejiendo una manta de brillantes colores en vivo contraste con la naturaleza que lo rodea...si parece ser un jardín pleno de flores que la aridez de la zona no permite crecer...

La tejeduría es, sin lugar a dudas, la artesanía de mayor vigencia en el país. Ya desde épocas prehispánicas era ampliamente conocida. Curiosamente aparece en yacimientos arqueológicos muy anteriores a aquellos donde se ha recuperado la cerámica más antigua.

Las primeras fibras hiladas y tejidas a mano fueron encontradas en la cueva de Huachichocana localizada en Humahuaca. De acuerdo a las investigaciones realizadas, datan de 6.720 a 7.670 a. C. En tanto, los primeros tejidos de los que se tiene memoria aparecieron allá por el año 2.130 a.C., en el mismo Departamento de Humahuaca en Jujuy y en un paraje que los lugareños llaman Inca Cueva. Estos ejemplos fueron realizados con un solo hilo, el cual es enlazado sobre sí mismo con la ayuda de una sola aguja, de este modo se consiguen formar mallas enlazadas, con o sin nudo. Así, nuestros antecesores produjeron gorros, bolsas y redes tal como se explica en el catálogo de exposición “1.000 Años de Tejido en la Argentina”.

Existen, para la misma época, otros restos de interés histórico, localizados en Calingasta – San Juan (Gruta de Los Morrillos) y en San Rafael - Provincia de Mendoza (Gruta del Indio), los cuales presentan hilos de origen vegetal, lana y cabellos humanos trenzados. Estos dos últimos elementos se verifican en los restos aparecidos en la Gruta de Los Morrillos.

Pero...es en Salta y Jujuy donde se presentan piezas de gran relevancia y cantidad.
La Cultura Candelaria (0 al 600 d.C.) perteneciente al Período Medio ostenta una basta producción. En el período tardío(hasta la penetración Incaica – Siglo XV) el desarrollo textil en ambas provincias resulta de sumo interés para los antropólogos e investigadores. Ante la mención de estas disciplinas, resulta necesario citar que para los objetivos del Blog, he decidido conservar las denominaciones Período Temprano, Medio y Tardío por consideralos más comprensivos para este menester, aunque Antropólogos y Arqueólogos desde lo académico se refieren al Período Formativo(Inferior, Medio y Superior) y Período de Desarrollos Regionales definiendo las etapas como una continuidad evolutiva. De todos modos las fechas son a título de aproximación y orientativas.

El panorama que se puede observar en la actualidad es el resultado de la convergencia de la corriente cultural europea con la indígena. Hay zonas de gran mestizaje, como en mi provincia. Allí en la Puna es normal observar que mientras la mujer produce fajas con un telar de cintura, su pareja hace mantas en el telar de pedales de origen español o en el criollo de características parecidas. En otras áreas en cambio, el predominio de la cultura indígena es tal, que hasta los criollos tejen con los instrumentos heredados de los aborígenes del lugar, como se aprecia en la Patagonia y/o en el Chaco.

Los tejidos se hacen con pelo de vicuña, guanaco y llama (la de alpaca, es más utilizada en el Perú y Bolivia). La oveja, introducida por los europeos, hoy domina todos los tejidos. Una de las razones, es la dificultad que presenta la obtención de lana blanca proveniente de los camélidos, ya que con el blanco se logra un mejor tinte. Con relación a la introducción del algodón, si bien es conocido desde mucho antes de la colonización, se lo halla como urdiembre en tejidos de larga data a lo largo de la región andina superior (Perú y Bolivia) e incluso su combinación con hilos de lana de camélidos y luego tras la colonización con la de origen ovino. Es la corriente colonizadora y los Jesuitas quienes incorporaron en nuestro país, su cultivo intensivo y su aplicación textil. En tanto, el impulso de hilo de origen ovino, cabe como anécdota interesante, la incorporación en suelo americano y por ende el argentino, de un ganado ovino de pobre calidad (raza Churra-la más ordinaria en Europa) ya que la raza Merino estaba vedada su exportación y prohibida por estas tierras. Es a Bernardino Rivadavia a quien se le debe la definitiva incorporación de calidad a través del fomento de razas de lana refinada a partir de 1.824.

Resulta interesante diferenciar las acciones entre las distintas comunidades en cuanto al abordaje del tejido. Los Mapuches por ejemplo lo consideraban una tarea estrictamente del sexo femenino. En tanto por mis tierras, en la región N.O., la actividad es familiar.

Obtenida la lana, el primer secreto es el hilado. En general en el norte, las mujeres y también los hombres en sus ratos de esparcimiento o caminatas cuentan entre sus manos un “huso de hilar” (una vara alargada de unos 25 cm. con una torta pesada en su parte inferior de materiales varios) y casi como un juego transitan el día obteniendo la preciada materia prima: El hilo. Este es trenzado con otro para conferirle resistencia a través de un "huso" mayor. Existe al respecto una leyenda anónima: “La Virgen Niña Hilandera” del siglo XVII recopilada por Sonia Montecino: Dicen que un día, una chiquilla lavaba mote (maíz pelado cocido) en el río, llegó un viejo y se la robó; se la llevó pa´ sus tierras y dicen que le dijo: “Me voy pa´ la Argentina, cuando vuelva yo me tienes que tener toda esta lana hilada”... dicen que dijo...Se fue el hombre y la niña quedó llorando...llorando junto al fogón y en eso el Choñowe Kuzé(el fuego vieja), le habló y dicen que le dijo: “No tienes porque afligirte tanto, yo voy a llamar a Lalén Kuzé" (araña vieja)y le dijo a la chiquilla: “Tienes que hacerlo como yo, mírame y aprenderás a hilar”...Así pasaron los días y cuando volvió el raptor, las lanas estaban hiladas. Lalén Kuzé por las noches fue a ayudar a la niña y juntas terminaron el trabajo... De allí, es que en algunas comunidades se coloque a las niñas recién nacidas unas vueltas de tela de araña en sus muñecas con la intención de la transmisión del secreto... Tras la colonización se incorporó la rueca de origen europeo, en general a pedal conocidos como tornos de hilar alternativo. Al final sugiero la lectura de algunos libros sobre el tema que ampliarán largamente los secretos del tejido en general. Completan el menester, una serie de actividades previas al teñido, tales como el lavado, el desengrasado, la incorporación de mordiente y finalmente el teñido con los colorantes obtenidos de especies vegetales, minerales y/o animales.

No es de extrañar la influencia de la tejeduría peninsular, atento a que en todos los pueblos fundados durante la Colonia, se obligaba a los indios a hilar, tejer, confeccionar prendas y a recoger dos elementos con los cuales se obtenía el color para teñir los hilos: La “grana”(un insecto parásito de los cactos) y el “añil” o “índigo”, una hierba con la cual se producía la tintura más importante de procedencia vegetal entre otros tantos.

De hecho que en las distintas áreas de nuestro país, los colorantes más importantes eran de origen vegetal. Ricardo Nardi repasa que “en la Exposición Nacional de Agricultura de Córdoba de 1918, se presentó una colección de muestras con 150 tonos y matices diferentes obtenidos de la flora catamarqueña...”.

Lamentablemente por estos tiempos se recurre con bastante frecuencia a las anilinas industriales, si bien los organismos como el CFI, el INTI, etc., trabajan en la recuperación de las técnicas originarias, a través de una continua capacitación. Como dato sabroso al respecto, cuento que la Colonización no trajo ningún avance sobre este tema. De este lado del Atlántico se había llegado a una madurés comparable con las civilizaciones pasadas más importantes como la de los Romanos y Griegos. Los colores obtenidos por las civilizaciones americanas resultaron dignas de admiración hasta para la mas afiatada familia de tintoreros europeos, profesión por esos pagos de gran admiración y respeto.

Reanudando la reseña sobre técnicas de teñido en la zona andina, la mas difundida es el “amarrado” o “lista atada” y/o “labor atada”, según las voces regionales y conocido en la jerga técnica internacional como “ikat”: Consiste en realizar las guardas “atando” o cubriendo, de acuerdo a un plan previsto, las zonas que no deben ser teñidas con determinado color, generalmente el que oficiará de fondo. De este modo, estos hilos, previo al tejido se atan fuertemente para impedir que la “tinta” los tiña. Al tejerlos se obtienen decoraciones de trazos mas o menos escalonados, tan característicos de los ponchos “Pampa”, o de los “matrones con labor atada” de La Pampa, o de la “sobrecama atada” de la Rioja y Catamarca.

Continuando con la síntesis presentada en “1.000 Años de Tejido en la Argentina”, iniciaremos la descripción de las herramientas. Según el citado documento, hay seis tipos de telares. Todos poseen lizos movidos a mano. Se trata de un dispositivo para separar en capas los hilos de la “urdiembre”, permitiendo así el paso de la trama que va avanzando perpendicularmente. Los hay del tipo vertical (vertical propiamente dicho y oblicuo) siendo el mas conocido en el sur como Huitral y los del tipo horizontal: De suelo, de cuatro estacas clavados al suelo, telarcillo de cintura, telar de tablillas y el más simpático: el telar del "dedo gordo" (la "urdiembre" va desde la cintura al dedo gordo) con el que se hacen cintos y fajas. Además hay que agregar dos telares de origen europeo: el de pedales que nuestros tejedores adoptan con un acento acriollado y conocido como tal: hoy en día es visto desde el Cuyo a la Puna Jujeña. Para describirlo, nada mejor que recordar las láminas que en nuestras escuelas mostraban a la Sra. Madre de Sarmiento abocada a este menester, en un telar de este tipo. Otro es el pequeño telar “peinecito” o “flequero”, para tejer ribetes. Los criollos aportan además el telarcito para tejer alfombras de felpa.

Con estos aparatos se tejen algunas prendas de la vestimenta. La Puna es el único lugar del país donde todavía se pueden observar familias enteras vestidas con ropas hechas en los telares caseros. En el resto de las regiones, sólo hacen bufandas, fajas y ponchos. En cambio son numerosas las prendas de abrigo para la cama. Catamarca y La Rioja, por ejemplo, se destacan por sus magníficas colchas y sobrecamas bordadas con flores de raigambre hispánica. Los ponchos tejidos en Catamarca son tal vez, de lo mejor que hay en el país. El de Salta lleva los colores que hacen a la “Imagen Corporativa” de la provincia. De interesante acabado son también los ponchos Pampa y los mas preciados por su finura: el poncho de vicuña que se teje sobremanera en Belén Catamarca.. De todos modos prácticamente en todo el país se han tejido y aún hoy se tejen ponchos con sus características propias de cada región.

Para hacer más mullidas la “manta” se hacen”peleros”, “coronillas”, “ jerguillas”, etc., diferentes nombres regionales para las piezas más o menos similares en cuanto a su función. La mayoría están hechas en bastidores muy sencillos. En el área de influencia mapuche, en la Patagonia, en La Pampa, y sur de Mendoza se hacen “matras”, pequeñas mantas de lana que se llevan dobladas como parte del apero de montar y que sirven de abrigo cuando el jinete duerme a la intemperie. Son conocidas como “ matras de labor” cuando están decoradas con los dibujos geométricos tan característicos de los mapuches. En Mendoza también se destaca el tejido del Ristro, variante del Matrón. El pelero, de uso entre la pelambre del caballo y la montura es muy popular en Cuyo, el N.O., La Pampa y sobremanera en Santiago del Estero.

Mis comprovincianos tienen pasión por el color y hacen frazadas, pullos, ponchos, peleros, chuspas, fajas y alforjas de variados y vivos colores. También, en las provincias del N.O., sobremanera en Jujuy, Salta y Catamarca se destacan las prendas tejidas en dos, tres y/o cinco agujas, técnicas que casi todas las mujeres dominan. Así, pulóveres, chalecos, bufandas, medias, gorros y guantes son producidos en general con lana de llama por su suavidad y abrigo. Con los telares producen frazadas, ruanas, barracanes y mantas de gran terminación.

Las técnicas sobre el telar son innumerables y según su adopción se diferencian de las otras: faz de urdiembre, faz de trama, tejido balanceado, tejido llano, tejido a peinecillo, de urdiembre suplementaria, de doble faz y falso doble faz, de cuatro bordes, de urdiembre complementaria, en fin; hay libros que profundizan sobre este tema (Textiles Argentinos de Taranto y Jorge Marí, El tejido Americano de María Delia Millán de Palavecino entre otros).

Las técnicas de encaje a la aguja tienen sus representantes mas conocidos en las “ randas” tucumanas y en el “ñandutí” del litoral. La randa consiste en una malla con nudos realizada con agujas de coser y luego bordado con una gran variedad de puntos; se elabora en un bastidor. El ñandutí es un bordado realizado sobre hilos radiales tensados y sobre reticulados cuadrangulares y triangulares”, con flores, frutos, aves, etc. Se hace con un bastidor o algún dispositivo para fijar los hilos de base. Deriva de los “soles” españoles de los siglos XVI y XVII llegados a través de Tenerife.

En Córdoba la artesanía del tejido a telar ha ido desapareciendo en la medida que la población artesana ha ido creciendo en años (en general mujeres). Ya no hay jovencitas que se interesen en el oficio sin embargo las actuales demandas de la población urbana son motivo para que los tejidos, realizados en telar vuelvan a tener vigencia. “A fines del siglo XVIII, Córdoba exportaba anualmente, ejemplo de su florecimiento comercial, de 30 a 40.000 piezas de tejidos...

En Formosa y Chaco se utilizan diferentes tipos de fibras vegetales. El “chaguar” o “caraguatá” es el más utilizado entre las comunidades Toba y Matacos en el marco de estas provincias. “Al contemplar el interior de una choza chaqueña – dice Delia Millán de Palavecino-, lo primero que llama la atención son las bolsas de caraguatá o cháguar pendientes del techo o de un horcón, conteniendo frutas silvestres o enseres domésticos”. Con las fibras de las hojas de esta planta hacen un hilo resistente que tejen con una sola aguja gruesa de madera.. Confeccionan bolsas o “illicas” y/o “yicas”, con la técnica de la malla. Combinan hilos de color pardo natural, con otros teñidos con una gran variedad de cortezas, semillas y resinas, obteniendo así, distintos tonos de marrón, gris, azul, rojo, negro, amarillo, etc. En tanto los motivos consisten en representaciones geométricas extremadamente simbólicas de la fauna y la flora local. Según la autora ya citada, las bandas continuas representan el lomo del quirquincho o la semilla del algarrobo; las bandas discontinuas, por lo contrario simbolizan el cuero de la víbora yarará; los rombos: el fruto o higo de tuna o la pata del zorro, o incluso las manchas del tigre, o una pipa entera; los pentágonos en cambio, significan la cara del tigre o de la iguana, y a veces también la pezuña de la corzuela (un tipo de venado de la región), entre otros tantos motivos.

La Provincia de Catamarca ostenta de una fábrica de alfombras con productos de excelente calidad. En Salta y Jujuy se producen tejidos de tapices muy requeridos por el turista. De Belén y Santa María en Catamarca, salen de los talleres un sin número de tejidos para su posterior aplicación en mobiliarios, tapicería, cortinados y tejidos especiales para el mundo del diseño y la decoración.

En cuanto a los artesanos, son tantos y tan buenos que sería muy difícil nominar a todos. A mí particularmente me emociona la destreza y delicadeza de los tejidos que impulsa Liliana Perdeilhan y su hija Irina de Azul-Buenos Aires. Me entusiasma la tarea de un conjunto de cooperativas y grupos de artesanos como El Grupo Vives de Belén - Catamarca, Tinku Tamayo en Santa María – Catamarca o artesanos independientes como doña Maritza Ortega en Salta, Doña Celestina Leguzamón en Santiago del Estero, los artesanos tejedores de Susques – Jujuy, o los de los Valles Calchaquíes en Salta, los tapices de Ramón A. Burgos, las randas de Doña Tránsito Reyes Mamonte de Tucumán, o las yicas de Doña Marica Viltes de Formosa. No puedo dejar de nombrar al multipremiado Mario Vucetich. Valeria Lajar de Ituzaingó - Buenos Aires. Los tejidos mapuches que celebra Ana del Carmen Rial en San Luis o los productos de Doña María Cristina Brizuela de San Juan. Silvia Beatriz Caballero de Unquillo – Córdoba. Doña Selva O. Díaz de Helguera de Londres – Catamarca. Son interesantes las confecciones tejidas de Liliana D´Arrigo en Puerto San Julián- Santa Cruz o los tejidos en telar de María Ester Condolí afincada en Tierra del Fuego...Las confecciones que tejen Alicia Raya y Jenine Alama en Rosario-Santa Fé.entre tantos otros...

Por otra parte y al margen de los organismos nacionales y provinciales, existen fundaciones que desarrollan acciones orientadas a la educación, promoción social y recuperación del patrimonio cultural de poblaciones rurales del interior de nuestro país. Entre otras menciono Adobe (www.asociacionadobe.com) en Santiago del Estero, Hijas de la Luna en Tilcara- Jujuy(www.hijasdelaluna.com/bro001.htm), Fundación Chaco Artesanal (fundaciónchacoartesanal@yahoo.com.ar), Fundart (www.fundart.org.ar) y tantos otros que en silencio y a través de sus acciones generan oportunidades y condiciones de vida para los artesanos, favorecen su arraigo y fortalecen la identidad cultural.



Nota:
La información presentada, fue obtenida de un sin número de folletos y libros que investigan sobre el arte del tejido en las distintas regiones de nuestra Argentina. Por otra parte sugiero su lectura para ampliar este mundo de las artesanías que resulta ser uno de los más importantes. Entre otros:

"Textiles Argentinos" de Enrique Taranto y Jorge Marí - Maizal Ediciones -Buenos Aires - 2.003.-
"Mil años de Tejido en la Argentina" – Instituto Nacional de Antropología – Buenos Aires - 1.978.-
"Arte del Tejido en la Argentina" de María Delia Millán de Palavecino - Ediciones Culturales Argentinas - Buenos Aires - 1.981.-
"Mujeres de la Tierra" de Sonia Montecino - Santiago de Chile - 1.984.-
"Tejidos incaicos y criollos" de Fausto Burgos y María Elena Catullo - Talleres Gráficos de la Penitenciaría Nacional - Buenos Aires - 1927.-

Productos Artesanales según Rubro

4.- La Alfarería:



Sin dudas, la presunta sencillez de estas artesanías es sólo aparente. Fueron necesarios milenios para lograrlas. De hecho que la cerámica no es la excepción a esta regla. En algunos casos esos tiestos tan rústicos, en otros casos tan finamente terminados, no son un simple montón de barro o “greda “ húmeda y secada al fuego: tierra...agua....fuego!!!, todos elementos naturales...¡Si apenas se adivina la presencia del artesano ha través de algunas huellas que delatan sus dedos en la pasta horneada!

Sin embargo, la Argentina a pesar de haber estado poblada desde hace una buena docena de milenios , hubo que esperar hasta unos cinco siglos A.de C. para que aparecieran los primeros ejemplos. Veinte siglos más tarde y ya con la presencia de los Conquistadores, estos se encuentran con un mosaico de tradiciones alfareras diferentes, cada una respondiendo a una cultura. Sin dudas, no fue de un día para el otro...

En efecto, toda una tradición sustenta cada paso del proceso. Es que no es cuestión de amasar cualquier tierra.... Esta debe cumplir con el requisito de contar con cierta plasticidad. Las más adecuadas son las arcillas, un tipo de roca universalmente distribuida...pero el secreto reside en donde buscarla... Según Antonio Serrano, los araucanos la extraían de yacimientos cuyo conocimiento data desde sus orígenes y en los cuales han socavado grandes cuevas para su extracción. Otros la obtienen de los lechos de los ríos, donde se deposita cuando baja el caudal, bajo la formación de limo. Si es demasiado puro, tampoco es lo mas conveniente, pues se resquebrajan al cocinarse. Por lo expuesto, en el litoral argentino es común agregarle tiestos triturados. En tanto, en la zona andina lo mas frecuente para estos casos es el uso de arenas y tiestos molidos. Los Tobas en cambio, le adicionan cenizas de huesos. Estos elementos logran complementar el necesario equilibrio y estabilidad a la plasticidad de las arcillas para su moldeo y cocción final, por ello técnicamente son conocidas como “antiplásticas”. La búsqueda, como ya se mencionara, es evitar el porcentaje de contracción de secado y mejorar sus propiedades.

Lo llamativo es observar como en general, el procedimiento para levantar las paredes de las piezas tiene un aire de “familia” o cierto parecido en todo el continente. A pesar de no ser aparentemente el sistema mas sencillo, el modelado más difundido es aquel que consiste en amasar la arcilla en forma de chorizos que se van superponiendo para formar las citadas paredes. Los rodetes se van aplanando con los dedos y las uniones se alisan con algún objeto.

Existen otras técnicas como el paleteado: reconocida por los autores como una de las más antiguas e interesantes. Por lo general se parte de un bollo de material o pastón de arcilla húmeda y en estado de trabajabilidad. El artesano munido de una paleta de madera dura, y una piedra alisada o canto rodado grande y biconvexo que apoya en el lado de "adentro" (del objeto por realizar), bate la pasta por "fuera" con golpes a través de la paleta,  hasta adelgazar la pared e ir levantando la pieza.

En artículos de tamaño reducido, en oportunidades usan el "modelado directo" . Toman un bollo de pasta húmeda bien amasada y  proceden a modelar con los dedos o herramientas simples.    

Así por ejemplo , los indígenas Pilagá de Formosa, siguiendo el procedimiento del rodete, fabrican botijos esferoidales para transportar agua. Se caracterizan por contar con dos asas y un estrangulamiento horizontal en la parte central con una cuerda. En sus largas caminatas llevan el recipiente en la espalda, sosteniéndolo con la cuerda que pasa por la frente...Como se aprecia, la forma establecida cumple una función y una serie de requisitos... se aproxima al pensamiento que hoy los diseñadores industriales aplican en sus productos. Debía estimar un tamaño en el que el peso propio y el agua sean trasladables por una persona una “x” distancia...la cuerda debía ser aplicada de tal modo que asegure su acarreo...las formas debían contemplar además que pueda ser sostenida desde la frente y sobre las espaldas y con las dos manos hacia atrás asegurar el bamboleo...además, luego debía ser colocada sobre una superficie en su lugar de destino...y las asas...la tapa, el vertedero...en fin...Artesanos...concurrir a los museos y estudiar los originales...sus formas, sus colores, el ambiente que condicionaba su faena al producirlos, etc., etc., además de las probables técnicas originarias aplicadas... Los demás grupos chaqueños típicos, tales como los Mataco, Toba, Mocoví, al igual que los Pilagá, originariamente tenían sus cerámicas más o menos rudimentarias, con poco desarrollo artístico. Pero actualmente bajo la influencia de las misiones catequísticas, muchos núcleos han desarrollado nuevas formas: figuras zoomorfas, y antropomorfas, floreros, con cuellos y vertederos.

En el marco de las comunidades indígenas se destaca la cerámica de origen Chané. Ello se debe a los motivos decorativos. Sin dudas sus técnicas fueron adquiridas a través de los antiguos contactos y en el intercambio de productos entre los de arriba (comunidades indígenas andinas desarrolladas) y los de abajo ( la cultura Chané de origen arawak) ; aunque repito, queda clara la influencia recibida de los misioneros religiosos, sobre manera en la realización de los pesebres, la variedad de jarras y la decoración con flores y guardas naturalistas. Otra cuestión a destacar de esta cultura, es la intervención de la mujer en forma exclusiva en este tarea, la cual exhibe mayor desarrollo en sus piezas que el resto de las comunidades indígenas de las Yungas, la región chaqueña, guaranítica, del Bermejo, etc. Los tiestos presentan un engobe blanco amarillento. El engobe...se trata de una capa fina y desleída de arcilla que se aplica sobre la pieza antes de conducirla al horno para su cocción, posteriormente se pule, lo que le brinda un brillo muy característico. Sobre esta superficie pintan en rojo, amarillo o negro, con tintes de procedencia mineral y/o vegetal. En cuanto a las formas...en general predominan los recipientes globulares...pero sobremanera y lo que llama la atención, es su gracia para modelar una zaga larga de animales...tal vez allí es donde se nota el encanto que le brinda el acento femenino.

Por el lado de los criollos, y continuando con la síntesis que realizara la Lic. Ana M. Dupey, en los valles Calchaquíes se hacen ollas, macetas, “virques”, grandes tinajas que hoy son vistas en los parques de las residencias de San Lorenzo en Salta y/o en Buenos Aires y otras localidades, luego de superar el traumático viaje en algún transporte de carga...sanos y salvos...También se producen tinajas de gran dimensión  para fermentar la “aloja”, bebida derivada de la algarroba. En general le aplican decoraciones simples con la técnica del inciso.

En tanto en La Rioja y Catamarca las piezas son pintadas con colores obtenidos de tierras y sustancias vegetales locales y aplicación de guardas con iconografías.

Lo mismo ocurre en la Puna Jujeña, en la Quebrada de Humahuaca, en los Valles Calchaquíes, en Santa María, Belén, en el Valle de Hualfín, en La Rioja, Santiago del Estero y hasta San Juan, destacando en sus productos la influencia de la cultura Incaica a través de las comunidades que se localizaran en los yacimientos de Yavi, Alfarcito, Isla, Condorhuasi, Alamito, La Aguada, La Ciénega, Santamariana, Sunchituyoc, Ayampitin, Las Mercedes, Angualasto, Tafí, y otras en donde la creatividad es impuesta a través de una riquísima iconografía y guardas de alta factura en cuanto a su diseño, en virtud de una vocación por la cerámica, el dibujo, la incipiente aplicación de la pintura  tricroma y las formas varias de una cerámica utilitaria y ceremonial heredada.  

 Hoy los artesanos de la región y que trabajan con el “barro”, obtienen piezas que son premiadas en los eventos de mayor trascendencia en el país como las Ferias: FERIART en Córdoba y Buenos Aires; Fiesta Nacional de la Artesanía en Colón–Entre Ríos; El Poncho en Catamarca; etc.. Cabe citar a Néstor Ricardo Ríos (Artesanías Munay), Oscar Mendoza, los hermanos Ríos, Nicolás Flores en Jujuy, entre los mas afiatados, quienes producen tanto modelados en cerámica como utilitarios. Para las formas como para los motivos toman inspiración en la alfarería prehispánica sometiéndola a diferentes reinterpretaciones, combinando con campos geométricos, guardas o motivos del arte rupestre regional y la herencia mencionada.

En la región serrana de Córdoba, hay una tipología de cerámica que se destaca por su color gris oscuro y de superficie muy lustrada. El color se obtiene a través de una cocción particular en un fogón con “leña” de vaca o cabra (estiércol). En tanto, el pulido minucioso de la vasija aún fresca, la obtienen pasando un trapo húmedo y posteriormente le confieren ese lustre satinado mencionado, a través de pasar una piedrita, tarea ésta, que pone en juego la prolijidad y la paciencia del artesano. El “quemado” final se realiza en “hornos abiertos”. La decoración juega con cierta ingenuidad a través de la aplicación simple de guardas geométricas ( las mas frecuentes) y/o aplicación de flores, hojas, animalitos en relieve, también con el contraste entre zonas pulidas y opacas. 

Coloración: Ya se ha mencionado el engobe, aún cuando los artesanos confieren color a sus productos con técnicas varias. Una de ellas es mezclar esmaltes en polvo para cerámicas de origen sintético con la pasta; con esta luego obtienen sus piezas. Otra, consiste en aplicar al objeto húmedo  recién moldeado, un baño de pigmentos  diluidos en agua y aplicados con las manos o con la ayuda de lana o pluma.  
Hay un grupo de artesanos que recurren al "engobe"; esta técnica consiste en  bañar las piezas, lo que le confiere un espesor mayor. Esto les permite serigrafear los objetos con copias en general de la iconografîa del lugar o reinterpretaciones. Este procedimiento se efectúa antes de introducir los productos al horno (se ve este tipo de solución, entre otras, en Villa El Totoral-Córdoba) y siempre se incorpora del lado externo.


Los colores resultantes de las pastas, dependen de las mezclas que produce cada artesano. Algunas son el resultado de técnicas originarias y con pigmentos naturales (vegetales y/o minerales), óxidos y bruñidos y otros y de acuerdo a requerimientos del mercado, acuden a los sintéticos (no plúmbicos). La coloración también depende de la atmósfera de cocción y el combustible que se usa para generar el calor(leñas, estiércol, etc.)  

En el país es larga la lista de artesanos alfareros: Carlos Zenavilla en Salta; en Buenos Aires Marcos Alejandro Gregorio; Atilio López en Mina Clavero-Córdoba; Gabriela Izuel en La Plata-Buenos Aires; Manuel Barrios en la Rioja; Marta Liliana Goyheneik en Gallegos-Santa Cruz; Gabriela Sosa en San Martín de los Andes-Neuquén; Inés Fertl en El Dorado- Misiones; Federico Rojas en Resistencia-Chaco; Alejandra Franco en Concordia-Entre Ríos...en fin, no es este el propósito, pero seguramente en las exposiciones orientadas a la venta de artesanías en algún puesto van a localizar a estos artesanos y una larga saga de otros no citados, pero con conocimientos, habilidades manuales, sentido de la proporción y un alto nivel de creatividad, características que se reflejan en cada una de sus obras.

Dice Carlos Mordo “La artesanía vinculada con lo ritual, el simbolismo o la experiencia colectiva, también está definitivamente incorporada a la producción económica. Será el reconocimiento de la diferencia y de la estética particular expresada individualmente por cada cultura lo que fundamente la identidad de la producción artesanal.”. Asimismo “Puede decirse que la artesanía es, al mismo tiempo, un valor simbólico y un valor de cambio: en muchos casos, los productos han perdido definitivamente su significado original; en otros ambos coexisten, se expresan hacia dentro o hacia fuera de la propia cultura (....). El lugar donde generen su distinción lo simbólico y lo ritual de la producción meramente económica se encuentra en el interior de cada cultura. Únicamente desde este espacio se pueden generar nuevos procesos que reafirmen la identidad y los valores de cada pueblo”.

Nota: Para los aspectos de la cronología Prehispánica se ha recurrido a la obra del Arqueólogo Alberto Rex Gonzáles: Arte Precolombino de la Argentina-Publicado en Bs. As. por Filmediciones Valero en 1977.
En los temas técnicos más generales ya se ha mencionado a Antonio Serrano a través de su Manual de Cerámica Indígena impreso en Córdoba-Ed. Asandri en 1966.
A los resúmenes formalizados por la Lic. Nelly Canepari en Córdoba a través del Folleto Artesanías Tradicionales.
A la síntesis que elaborara Ana María Dupey del volumen titulado La Alfarería publicado por el Centro Editor de América Latina en 1975, en la colección Arte Popular Argentino.
Al incansable Lic. Carlos Mordo a través del apunte Artesanía, Cultura y Desarrollo. Apuntes sobre arte popular y artesanía en la República Argentina - Ed. Plan de fomento de las artesanías de las comunidades indígeneas de la Argentina. Secretaría de Desarrollo Social, Fondo Mixto de Cooperación hispano-argentino. Buenos Aires. Argentina.
Y a los abnegados y silenciosos investigadores del CFI: Lic Nélida Quiroz, Lic. Oro Nelly Bendahan, Ricardo E. Doro, Lic. María de los Angeles Carluci, Lic. Adela Kumcher, entre otros, quienes dejaron una herencia a la que hoy, todos los organismos vinculados con los artesanos y/o las artesanías recurren...me incluyo...y expreso mi agradecimiento.

3.-Los productos artesanales


A través de los tiempos el hombre, en función de sus necesidades ha sido capaz de dominar un conjunto de materiales, darles forma y diseño y generar estructuras que permiten su uso en el espacio y tiempo cubriendo una serie de carencias. Esto representa en realidad, el origen de una larga serie de piezas utilitarias y objetos rituales nacidos según sus urgencias y de acuerdo a su cultura e identidad.

Hoy, estos objetos: utilitarios, estéticos, artísticos, vinculados a la cultura, decorativos, funcionales, tradicionales, simbólicos..., se han convertido en bienes de mercado como oferta de los diversos pueblos que habitan nuestro suelo argentino: las artesanías.

Realizadas en concordancia con la nobleza de sus materiales, el talento manual que recupera técnicas originarias, sean estos anteriores a la colonización y/o durante su influencia y de otras migraciones que dieron vida a nuestro país a las que se suma su propia concepción de la belleza del mundo: la vasija para el agua, las ollas para dar cocción sus alimentos, la cestería para almacenar y cargar sus alimentos, la bolsa de chaguar con la misma intención, las mantas tejidas para abrigarse, el lazo de tientos... la alfarería, la platería, el cuero, la madera, el tejido, la cestería, etc. etc...

Objetos de sutil belleza que cabalgan entre la rusticidad del trabajo manual y la dimensión de la estética plasmada en sus formas, color y diseños que exceden en mas de una oportunidad, lo meramente funcional. Es por allí donde debaten los intelectuales antropólogos, arqueólogos y diseñadores en la búsqueda y el análisis de dichas obras como medio para lograr el conocimiento de los comportamientos humanos que los produjeron. Se plantean el estudio integral de un conjunto de tecnofacturas (artefactos, estructuras y representaciones plásticas) para inferir actividades de obtención, producción, uso, mantenimiento y descarte; reflexionando entre la “Ergología” y el Arte...

Y los artesanos...gente simple y compleja a la vez... que aparecen y desaparecen según el rumbo de la economía y de las oportunidades del mercado, orientan su producción hacia el consumidor urbano: el visitante, el turista, el coleccionista...exponiendo su sapiencia, sus conocimientos tan ligados al origen, intentando conservar aquello que les sirve de pasaporte a este nuevo mundo global, luchando por pagar sus impuestos y conservar su cultura e identidad.

Sí!...la artesanía: embajadora de cultura e identidad....seguramente no engrosa el Producto Bruto Interno...pero ellas recalan en países tan diversos, mientras nuestros intelectuales y representantes políticos aún debaten la Ley Nacional de Artesanías...Ellas ya están allí, en el exterior enarbolando nuestra bandera...y sus autores por aquí, a lo largo y ancho del país...según su origen y su cosmología, en general, en manos de los oportunistas dueños del dinero que impulsan comercios en los centros urbanos o en los grandes recursos turísticos en donde el producto pierde su origen y el nombre de su creador...

No resulta fácil la vida para estos creadores; como se mencionara, forman parte de comunidades indígenas o son tradicionales...collas, hacedores, peones, puesteros, campesinos, urbanos, pobladores que en mas de una ocasión deben cambiar sus productos por un kilo de azúcar, o trocar sus sillas de madera y tiento por las blancas de PVC (en los grandes supermercados se venden a US$ 10) que les entregan los "traficantes" y que estos luego venden... por no menos de US$ 50... aprovechándose de los menguados bolsillos de esos artesanos cuyo compromiso fundamental es alimentar a sus familias. Continuaremos con estas aprecisiones vistas a lo largo y ancho del país a través de mi actividad...

3.1.- Los productos artesanales según rubro



Para permitir un fácil diligenciamiento, se catalogaron los rubros de productos artesanales definiendo descriptivamente la actividad productora de cada uno, se enumeraron las materias primas constitutivas, las técnicas de elaboración y los productos resultantes La correspondiente clasificación, que se detalla, obviamente no es excluyente de otras especialidades que no se citan específicamente. Al final de esta síntesis ampliaremos los rubros fundamentales, discerniendo según origen y región y en concordancia con lo que permite un blog.

Alfarería:

Se denomina así a un conjunto de procedimientos por los cuales, a partir de un mineral denominado arcilla, combinado con agua, se modelan piezas directamente con las manos o con la ayuda de herramientas simples. Esta puede ser Tradicional, de Rescate y/o Utilitaria.

Técnicas: combinación de distintas técnicas como la tradicional de rodete (amasado de la arcilla en forma de chorizos que se superponen para lograr las paredes), paleteo,  modelado y en ocasiones con el auxilio del torno de pié o moldes para la producción de piezas que en general son terminadas a mano, cernidos, humectados, moldeados, modelados, torneados, vaciados, cocidos o pintados.
Productos: ollas, candeleros, cazuelas, tinajas, platos, vasijas, macetones, juguetes, vasos, jarras, cucharas, cucharones, materas, bandejas, figuras zoomorfas, floreros, figuras antropomorfas, tiestos, figuras citomorfas, cofres, figuras costumbristas, cajillas, mollos, hebillas, collares, pailas, otros

Tejidos

En general recurren a distintos tipos de telares horizontales o verticales (criollos-de pedales, peinecito, etc, ó indígena – “al piso”, “de cintura”, etc-son seis diferentes) y/o tejidos a dos, tres y cinco agujas e hilados con el huso prehispánico. También existe el anudado, poco descripto en los libros en general, pero existente en la elaboración de redes, etc.

Técnicas: El tejido se define como el entrecruzamiento de hilados flexibles, elaborados con fibras de procedencia animal, sobremanera de origen camélido y ovino (lana, pelo), o vegetal (algodón, chaguar, hojas de palma, etc.). Se incluye también dentro de la artesanía del tejido a todos los procedimientos de fibras que originan hilados.

Para el teñido se utilizan tintes naturales, sean estos de origen vegetal (palos, hojas, flores, raíces, cortezas, semillas, frutos, virutas, resinas, etc.) o minerales (tierras, etc.). Hoy lamentablemente también se recurre a anilinas industriales. Los mordientes son la sal, el alumbre, sosa calcinada, etc.
Productos: barracanes, picotes, ruanas, mantas, peleros, pullos, chuspas, fajas, lana hilada, almohadones, caminos, medias, tapices, frazadas, flecos, rebozos, alfombras, bolsos, guantes, hamacas, yicas, ponchos, chombas, alforjas, bufandas, gorras, pulóveres, chalecos, otros.
El Chaguar: Como nota distintiva e inoludible de evitar son los productos tejidos con fibras de origen vegetal: la malla de “cháguar” ó “caraguatá”, propio de las comunidades indígenas chaquenses típicos( Wichís, Tobas, Chorotes, Chulupís) y los de la selva (Guaraníes y Chanés).Con la fibra de las hojas del chaguar se hace un hilo que tejen con una sola aguja gruesa de madera confeccionando una serie de artículos como bolsos (yicas o llicas), caminos, polleras, etc. a través de la técnica de la malla.

Cestería:

Elaboración de productos contenedores y otros, mediante el tejido o entrecruzamiento manual de las fibras y/o trenzando fibras vegetales.

Técnicas: Básicamente son de espiral y/o tejidas por entrecruzamiento, trenzados planos (con uno, dos o mas ejes), cuadrados, volumétricos, esterillados y una serie de técnicas de preparación del material como el corte, astillado, ripiado, macerado, lavado, tinturado, amarrado, acordonado, enmanijado, rematado y algunas veces cocido.
Materias Primas: bejucos, lianas, hojas de palmas, poleo, simbol, cadillo, pajas (de trigo, de avena, etc.), totora, tallos ripiados, fique, esparto, cortezas, juncos, chala de maíz, caña tacuapí y tacuarembó, catigüa, etc.
Productos: canastos con tapa o sin tapa, petacas, portabotellas, bandejas, papeleros, costureros, bolsos, sombreros, paneras, posa fuentes, otros.

Caña:

Elaboración de productos con guadúa y/o bambú, utilizando las mismas herramientas para carpintería, ebanistería y talla de madera.
Técnicas: corte y recorte de piezas, humectación, secado, ripiado, texturizado, calentamiento, encorvamiento, armado, pegado, amarrado, inmunizado, lijado, tinturado, sellado, taponado, encerado o laqueado. También producen canastos con caña partida y armazón de molle, tacuapí, tacuarembó
Materias Primas: diferentes especies de bambú y guadúa.
Productos: muebles, esteras, útiles de escritorio, jarrones, accesorios de mesa, esterillas, lámparas, bandejas, butacas, cortinas, botelleros, exhibidores, tarros, cofres.

Cuero:

Esta categoría incluye los trabajos que presentan como característica común la materia prima.

Técnicas de elaboración: para la curtiembre, se aplican las técnicas de descarnado, dividido, teñido, aceitado, secado y estirado; para la confección de productos para el arreo, se utiliza la técnica del trenzado redondo con variable cantidad de tientos, en la marroquinería y talabartería se aplican las técnicas de cortado por molde, devastado, hormado, guarnecido armado, pegado y cocido. En el repujado y tallado de cueros se utilizan las técnicas del prensado entresacado, cincelado, martillado, pintado, y dorado.
Materia prima: cuero en general de origen ovino, bobino, equino, caprino y otros: en forma natural (crudo) o sobado, o con un tratamiento previo (curtido), con su especialidad, la talabartería. Resulta importante  la producción de  objetos con cuero de origen bobino, potro, también chancho y otros mas sofisticados como el carpincho, etc. Se incluyen los sogueros,  muebleros y marroquineros.
Productos: Piezas de arreos (atavíos y adornos), cinturones, bridas, botas de potro,  lazos, bozales, guardamontes, pellones, monturas, llaveros, vainas de cuchillo, botas, ojotas, petacas, muebles, baúles o arcones,  alforjas, morrrales, parches de cajas y bombos, chalecos, revestimiento de cabos de cuchillo y mates,  otros.

Madera:

Técnicas: Incluye todos los trabajos de talla, taraceado, calados y torneados, con distintos fines, utilidades, muebles rústicos de hechura popular, herramientas y adornos.
Materia prima: maderas regionales duras o blandas (cedro, cardón, pacará, palo santo, palo borracho(yuchán), guayacán, mistol, quebracho, algarrobo, iscayante, etc.). Las herramientas en general son simples: hacha, gubias, machetes, azuelas, cuchillos con terminaciones a lija y/o pintadas, en ocasiones decoradas a través de la mezcla de maderas o incrustaciones de hasta, hueso, piedra de malaquita entre otras o grabados con incisos..
Productos: platos, cucharas, vasos, fuentes, bateas, morteros, mates, retablos, muebles, baúles, bastones, figuras humanas, jarros, figuras animales, utensilios de mesa, telares, figuras de frutos, menaje de cocina, máscaras (añaaña u otros – Chané), útiles de escritorio, tranqueras, postigos de ventana, etc.

Imaginería o Santería:

Se agrupan en este tipo de artesanía las obras realizadas con diversos materiales(Papel, cerámica, madera, etc.) y destinados al culto, en especial las imágenes religiosas, sean estas del santoral católico o de santos populares.
Productos: figuras de santos, cristos, vírgenes, pesebres, angelitos, otros

Instrumentos musicales:

Lo definitorio en este caso, es el uso que se asigna a esos productos en la comunidad, dado que las materias primas y técnicas están estrictamente subordinadas a su función específica. Los estudiosos distinguen en el folklore de nuestro país, cuatro tipos de instrumentos musicales: idiófonos, membranófonos, cordófonos y aerófonos.

Productos: bombos, erkenchos, anatas, guitarras, cajas, violines, erkes, charangos, pincullos, quena, sicus, caja, bombos, sonajeros de uña, silbatos, otros

Metales:

El metal de mayor arraigo en su utilización por los artesanos argentinos son la plata y la alpaca. En este rubro se distinguen dos líneas de producción: a) para uso litúrgico y doméstico y b) como complemento ornamental de la artesanía del cuero para aperos y vestimenta gauchesca. El empleo del hierro forjado, cincelado, batido, calado, repujado o de fundición, que tuvo su auge en la época colonial, ha desaparecido casi totalmente con excepción de la cuchillería.
Productos: figuras humanas, plantas, animales, adornos, mates, cucharones, cucharitas, herrajes, joyas, bombillas, platos, adornos para aperos, promesas, cuchillos, jarros, mates, otras.

3.2.-Otras Artesanías:

Se señalan otras líneas de producción, clasificadas de acuerdo a la materia prima empleada en su elaboración.

Trabajo en piedra:

Labor de trazar, labrar y tallar figuras en volumen alto y bajo relieve, sobre diversos tipos de materiales pétreos clasificados entre preciosos, semipreciosos y no preciosos. Se los incluye cuando los lapidados son ejecutados artesanalmente, porque la proporción del trabajo manual es aún muy elevada.
Materia prima: son las distintas piedras regionales :piedras de río, piedras semipreciosas, mármoles, calizas, rodocrocita, carbón mineral, etc.
Técnica: cortado, trazado, grabado, perforado, cincelado, rayado, esculpido, pulido, labrado bruñido, bruñido de utilitarios o figuras en volumen alto y bajo relieve, sobre diversos tipos de materiales pétreos clasificados.
Productos: morteros, punta de flechas, gemas para engastes, accesorios escritorio, replicas de figuras, columnas, cajas, objetos decorativos, pedestales miniatura

Trabajo en Asta:

Las cornamentas de vacunos se utilizaron tradicionalmente en nuestro país transformándolas en recipientes para líquidos o chifles, también se confeccionan vasos, mates y estribos decorados con incisiones, grabados y adornos con metales.

Productos: chifles, anillos, chambaos, pulseras, botones, cucharas, mangos, trabas para el pelo, otros.

Trabajo en piel:

Se destaca en esta especialidad la actividad de los pelloneros del noroeste, debiendo anotarse que el pellón es una pieza del apero de montar que se confecciona con pieles de ovejas. A veces se los incluye en el rubro cueros.

Trabajo en Papel:

Elaboración de láminas en materiales vegetales y papeles reciclados
A través de la utilización de distintos tipos de papeles se confeccionan manualmente distintos objetos.

Materias Primas: fibras vegetales, material reciclado.
Técnicas de elaboración: picado y desmenuzado, ablandado, batido, colado, aglutinado, prensado, secado Encuadernado (pegado, cocido y forrado), y empastado.
Productos: flores, coronas, candeleros, objetos decorativos, fuentes, carpetas, imaginería, retablos (Jujuy), otros.

Nota: Como ya se citara, posteriormente ampliaremos cada rubro de acuerdo a sus características y según las regiones.

Para la redacción de este numeral, hemos acudido en búesqueda de ayuda a los escritos que existen de autores varios como la Lic. María Fernanda Solá y su Catálogo "Artesanías Tradicionale de la Pcia. de Salta", el "Manual sobre Artesanías Regionales Argentinas" publicado por el CFI; el documento "El Sector Artesanías en las Pcia. de Catamarca, Jujuy, Salta y Tucumán" - Prodernoa a través de sus autores Silvia Cardarelli con la colaboración de Alejandra Porcel, coordinado por Marcela Jáuregui, Estefanía Chmielewski, Omar Esquivel y dirigido por Omar Esquivel; el catálogo " Artesanías Tradicionales" que difundía el quehacer artesanal en la Pcia. de Córdoba de la Lic. Nelly Canepari; documentos varios que se impulsaran en el CFI de autores como la Lic. Oro Nelly Bendahan, Ricardo E. Doro, Lic. María de los Angeles Carluci, Lic. Adela Kumcher, entre otros.

Artesanía- Definiciones

2.- Marco conceptual:

Consideramos de suma importancia recordar, a los efectos de la delimitación de los objetivos del Blog y comprender en que marco, impulsan sus acciones los diferentes organismos orientadas al Sector, sobre los sujetos a los cuales puede beneficiar y qué es lo que se entiende por "Productos artesanales".

2.1.- Artesanía:

La definición adoptada, cuyo espíritu es compartida por un conjunto de Organismos nacionales (CFI, MATRA, Proder NEA - NOA, etc.) e internacionales (UNESCO, Artesanías de Colombia, etc.):

"Los productos artesanales son los producidos por artesanos, ya sea totalmente a mano, o con la ayuda de herramientas manuales o incluso medios mecánicos, siempre que la contribución manual directa del artesano siga siendo el componente más importante del producto acabado. Se producen sin limitación por lo que se refiere a la cantidad y utilizando materias primas procedentes de recursos sostenibles. La naturaleza especial de los productos artesanales se basa en sus características distintivas, que pueden ser utilitarias, estéticas, artísticas, creativas, vinculadas a la cultura, decorativas, funcionales, tradicionales, simbólicas o significativas religiosa y socialmente. ... La artesanía es una actividad con la que se obtiene un resultado final individualizado (producto específico), que cumple una función utilitaria al tiempo que tiende a adquirir categoría de obra de arte. "1.

En tanto y con el mismo espíritu, el proyecto de Ley Nacional de Artesanías en su Art.° 2 dice:
“Son objetos artí­sticos de significación cultural, realizados manualmente o con máquinas movidas con energí­a básicamente humana, en forma individual por un artesano o colectiva por una unidad productora de artesaní­as. Dichos objetos reflejan una autenticidad que enorgullece y revitaliza la "identidad", y deben conservar técnicas de trabajo tradicionales y los diseños autóctonos de una determinada región.

En algunas provincias se han promulgado leyes y definiciones referidas al sector. Por ejemplo, la Ley de Preservación, Promoción y Desarrollo de Artesanías Juejeñas (Pcia. de Jujuy - Ley 5122-99) dice en su Art 2: "... se entiende por artesanías a las modalidades de producción consistentes en actividades, destrezas o técnicas empíricas, con permanente dinamismo resolutivo y estético, mediante las cuales se obtienen objetos no industriales, elaborados manualmente o con recursos instrumentales sencillos donde la actividad manual es preponderante y que expresen las características individuales o colectivas de sus productores." Más tarde en el Art 4 cita: "Excluyese de las disposiciones y alcances de esta Ley a toda actividad que tenga por objeto la producción o reproducción de objetos mediante técnicas o procesos industriales."

La UNESCO reconoce a las artesanías como una de las formas que asume la cultura tradicional y popular para representar el conjunto de creaciones de una comunidad cultural. Rescata además que se fundan en la tradición y que son expresión de su identidad cultural y social . Sin dudas, las artesanías forman parte del patrimonio cultural y especialmente, las indígenas que, en Argentina, son identificadas y asumidas como manifestaciones genuinas de los pueblos que las producen.2

De la misma manera, y en aras de una mejor interpretación se presentan a continuación, dada su claridad, precisión y utilidad, algunas de las definiciones publicadas por el antropólogo colombiano Neve E. Herrera R, en el libro "Artesanía, Organización Social de su Producción", así como en el Estatuto Colombiano del Artesano. De echo que tal apreciación coincide con las adoptadas en el proyecto de Ley, por el CFI, por el MATRA y otros organismos nacionales y dice:

“Artesanía: Actividad de transformación para la producción de objetos; realizada con predominio de la energía humana de trabajo, física y mental, complementada generalmente con herramientas y máquinas relativamente simples; condicionada por el medio ambiente físico y por el desarrollo histórico. utilitaria y tiende, al mismo tiempo, a adquirir categoría de obra de arte...”
Se obtiene un resultado final individualizado (producto específico), que cumple una función La naturaleza especial de las piezas artesanales se basa en sus características distintivas, que pueden ser utilitarias, estéticas, artísticas, creativas, vinculadas a la cultura, decorativas, funcionales, tradicionales, simbólicas o significativas religiosa y socialmente. Al mismo tiempo, tienden a adquirir categoría de obra de arte... Los siguientes rasgos son los que se incluyen en casi todos los países productores de artesanías:3

* Tradicionalidad
* Autenticidad popular
* Prominencia manual
* División del trabajo manual
* Producción individual /doméstica
* Sentido de la creación
* Sentido estético
* Utilidad funcional
* Localización geográfica determinada
* Anonimia en cuanto a las tecnologías utilizadas (los secretos del oficio)

Hay que aclarar que, según el contexto en el que se hable de la artesanía, esta deberá ser entendida con sentido amplio. Es decir, no solo como la actividad tal como ha sido definida aquí, sino también como un concepto omnicomprensivo del sector
artesanal en general, tanto a la actividad como al artesano y al producto artesanal.

Las artesanías, como casi todos los bienes enmarcados bajo el concepto de patrimonio cultural, son a la vez, patrimonio tangible (los objetos, el producto) e intangible (los saberes del artesano, su creatividad, habilidades, etc.); inmutable (procesos preindustriales aún vigentes) a la vez que dinámico y evolutivo (creación de nuevos productos, técnicas, usos de nuevos materiales, etc.); simbólico (es testimonio de las historias locales, regionales e incluso nacionales; de los ritos, mitos y tradiciones asociados al producto o a su producción), y utilitario (usos y modos de uso del objeto producido). Se trata de un patrimonio vivo cuyo sistema productivo se encuentra vigente en virtud de la permanencia de las prácticas culturales que requieren de este tipo de productos y les dan sentido.

Particularmente y en función de delimitar los alcances, atendiendo la subdivisión cultural regional, la cual incorpora acentos diferenciales con relación a otras de nuestro país, según sean producidas por las comunidades aborígenes y/o productores artesanos campesinos o pobladores urbanos, se subdivide en los siguientes tipos de productos artesanales:

Artesanía tradicional popular: Es la producción de objetos, resultante de la fusión de las culturas americanas y europeas, elaboradas por el pueblo en forma anónima, con dominio completo del material, con elementos predominantes propios de la región y herramientas de tipo rudimentario, cuyas raíces culturales son transmitidas de generación en generación,
que constituye expresión fundamental de su cultura y factor de identidad de la
comunidad. Los productos son creadas en general con fines utilitarios y decorativos.

Artesaní­a Tí­pica Folclórica: es la que permite diferenciarnos de los demás paí­ses del mundo, se identifica con nuestras sólidas raí­ces folclóricas, manteniendo nuestra identidad.

Artesaní­a Autóctona Aborigen: Es la producción de bienes útiles, rituales y estéticos, condicionada directamente por el medio ambiente físico y social, que constituye expresión material de la cultura de comunidades con unidad étnica y relativamente cerradas; realizada para satisfacer necesidades sociales lo que mantiene viva la producción artesanal de los pueblos y comunidades indí­genas, usando para ello útiles, técnicas y demás elementos proporcionados por su entorno.

Artesaní­a de Proyección Aborigen: como su nombre lo indica establece un ví­nculo con los diseños de origen, pero proyecta los mismos adecuándolos a las exigencias del mercado.
Artesaní­a Suntuaria: como su nombre lo indica, son aquellas creadas únicamente con fines de lujo, utilizándose materias primas de alto valor brindadas por la naturaleza.

Artesanía contemporánea o neoartesanía: Es la producción de objetos útiles y estéticos desde el marco de los oficios y en cuyos procesos se sincretizan los elementos técnicos y formales procedentes de otros contextos socioculturales y otros niveles tecnoeconómicos; culturalmente, tiene una característica de transición hacia la tecnología moderna y/o la aplicación de principios estéticos de tendencia universal y/o académicos y tiende a destacar la creatividad individual expresada por la calidad y originalidad del estilo. Generalmente se desarrolla en los centros urbanos.

En la identificación de los rubros de producción artesanal generalmente se mencionan los siguientes:. Tejeduría; Cestería; Cerámica; Manufactura en cuero; Platería; Tallado en asta; Manufacturas en madera; Instrumentos musicales; Joyas; Orfebrería, Manufacturas en vidrio; en metales, papel y cartonería, Moldería, Imaginería y Otros.

De este modo, las artesanías argentinas responden con diferentes matices locales, a las condiciones culturales que imperan en su hábitat de producción:

1.- La Artesanía Aborigen o Indígena se circunscribe a las comunidades indígenas que aparecen en la mayoría de los casos en los mismos asentamientos primitivos, con distintos grados de evolución cultural, con niveles de mayor concentración en la región Noroeste, Patagónica y Chaqueña y con una mayor dispersión en el resto del país. Estas comunidades habían logrado un establecimiento exitoso en el territorio que ocupaban, capaz de permitirles una maduración socio-organizativa y técnico-cultural. Parecen haber funcionado como una red de asentamientos con vínculos entre sí y ocasionalmente con pueblos de otra geografía.

2.- En cuanto a las artesanías del tipo Tradicional Popular y Folklórica, estas se distribuyen por todo el país. Como en otros aspectos de la producción campesina, la de los artesanos debe ser vista en el contexto de la vida rural de la provincia, en la cual los pobladores han visto cambiar progresivamente, a lo largo del siglo XX, pero especialmente en las últimas décadas, sus condiciones de vida: ha aumentado la pobreza y la exclusión social, se ha debilitado su capacidad de ingresar en el mercado de trabajo debido a sus escasos niveles educativos, y los bajos ingresos impiden sustentar la producción de la vida cotidiana, no sólo en lo relacionado con la alimentación sino también en los referente a la vivienda, la alimentación y la salud. La necesidad de proveer un mínimo de seguridad a la existencia los obliga a establecer acuerdos con terratenientes o comerciantes de la zona, que resultan proveedores ocasionales de trabajo o compradores de su producción. Por este motivo, en las últimas décadas se observa una tendencia creciente a radicarse en la proximidad de las ciudades. Se emplean en servicios personales, en la construcción, y en trabajos ocasionales propios del sector informal.

3.- Finalmente la Artesanía Contemporánea o Neoartesanía es también citada como “Artesaní­a Urbana”, responde a la aparición de un movimiento surgido de las ventajas que le brindan los importantes centros urbanos, como, por ejemplo: la posibilidad de contacto con otros artistas, diseñadores, o la disposición de un medio ambiente favorable en donde el acceso a la obra de otros artistas se logre sin mayor dificultad y que permita que la obra final siga una cierta tendencia o estilo, o la posibilidad de comunicaciones, capacitación, promoción y por último la posibilidad de ventas a los principales sectores demandantes. En general utilizan insumos y técnicas urbanas en respuesta a una necesidad de consumo, surgen del ingenio popular e inspirados en la universalidad de la cultura.

2.2.-Clasificación de las artesanías según técnica, función y materia prima

Particularmente y ya en el año 1979 se había determinado una clasificación en el CFI (Consejo Federal de Inversiones) a través del “Manual sobre Artesanías Regionales Argentinas”. Este impone agruparlas a través de una combinación estratégica las actividades de producción y sus resultados según los rasgos más distintivos y comprensivos, avalando la generada por el Fondo Nacional de las Artes:


* Artesanía del tejido (técnica).
* Alfarería (materia prima y técnicas).
* Artesanía de la fibra vegetal (materia prima).
* Artesanía del cuero (materia prima).
* Artesanía de la madera, asta y otras (materia prima).
* Artesanía de los metales (materia prima).
* Artesanía de la máscara (función).
* Imaginería (función).
* Instrumentos musicales (función).

Nota:

Se ha adoptado como homologación del concepto Artesanías, el
pensamiento que impulsara el MATRA en el marco del MERCOSUR (2004)
y el CFI; tanto las referidas en el "Manual sobre artesanías regionales argentinas", como las adoptadas en el 2002 a través de su Programa Red Federal de Artesanías. Así también las debatidas en el Simposio Internacional sobre "La artesanía y el mercado internacional : comercio y codificación aduanera", organizado por el Centro de Comercio Internacional UNCTAD/OMC (CCI) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en la ciudad de Manila, Filipinas (1997) y en París en la 25º Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (1989).

CHAU!, Hasta la próxima...


1 Mercado de Artesaní­as Tradicionales Argentinas (MATRA) (2004) y Simposio UNESCO/CCI de Manila (1997).
2 París, 15 de noviembre de 1989. 25º Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
3 El Sector Artesanías en las Provincias Argentinas - PRODERNOA (SAGPyA) y Fac. Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).
4 La artesanía, una industria simbólica – Apuntes de capasitación elaborado por el Lic. Carlos Mordo para el CFI.

Sector Artesanías

1.- Introducción

Indudablemente, en Argentina como en el resto de América Latina, las artesaní­as constituyen un orgullo patrimonial y representan del modo más autentico la diversidad cultural. Debido a la inmensidad de nuestros territorios, los artesanos constituyen un grupo con gran movilidad espacial y en sus productos convergen costumbres e idiosincrasias, que generalmente son transmitidas de generación en generación y se desarrollan con una gran creatividad personal. Esta actividad, además de poseer una enorme significación cultural y comunitaria, también implica posibilidades de desarrollo económico y social.

Por lo expuesto, la producción artesanal formaliza, hoy más que nunca, un recurso económico de nuestro Patrimonio Cultural, el cual ha ido captando valor comercial, conforme al crecimiento del mercado turístico tanto nacional como internacional. Particularmente en las grandes ciudades y/o en localidades con recursos turísticos importantes, el sector de la artesanía tiene gran demanda, prueba de ello es la proliferación de comercios que han surgido en concordancia con las diferentes áreas turísticas. Paralelamente un conjunto de agrupaciones, cooperativas y fundaciones han vigorizado la producción de productos artesanales, los cuales hoy tienen destino internacional.

El turismo, la revalorización de lo artesanal y la devaluación del 2002 han impulsado el nacimiento de nuevos comercios (Tierra Adentro, Sumampa, Manos de la Tierra, etc.) y/o sitios en Internet (http://www.shinkal.com/, etc.) dedicados a la exportación de artesanías a localidades como Malta, Londres, Santiago de Chile, Berlín, Dublín, Nueva York, San Pablo, Madrid, Milán, entre otras y países tal lejanos como Australia, Japón, Sudáfrica y Taiwán. El gran problema: la pérdida del origen del producto y la anulación de la identidad del autor.

Organismos como la SAGPyA (Prodernea, Prodernoa, etc), el CFI, el INTA, el MATRA, el INAI, el CENOC, la Fundación EXPORTAR, el Programa Manos del Ministerio del Ministerio de Desarrollo Social; los estados provinciales a través de sus instituciones(de gobierno o municipales); entidades ONG como la ENDESA, el INCUPO, la Asoc. Civil de Promoción Indígena, el Graneen Art; algunas Universidades como la de Mar del Plata, Bs. As. y Córdoba, Misiones, Catamarca, Tucumán entre otras, tienen vinculación y trabajan con programas varios en relación con el sector, ya sea en términos de investigación, sistematización de la información, capacitación, difusión, comercialización, producción y de asistencia técnica y de cooperación.

De hecho que el CFI (Consejo Federal de Inversiones-1958), el MATRA (Mercado Nacional de Artesanías Tradicionales Argentinas), el INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas-1985) entre otras, son las entidades que acompañan desde mas larga data al sector (casi 50 años), por ende y a través de su activa cooperación con el sector Artesanías y el desarrollo de las economías regionales a lo largo del tiempo, perciben su problemática, conocen a fondo las redes sociales en las que están inmersos, la situación en que viven, sus posibilidades de acceso a la educación, a la salud, al conocimiento, sus mecanismos socio-económicos y de producción, sus estrategias simbólicas, sus modos de vida, sus expectativas, sus sueños...

En el marco que impulsa la Globalización, se ponen de manifiesto los obstáculos que impone este nuevo escenario que el artesano de hoy debe enfrentar. Esta complejidad se refleja, en la variada oferta de objetos con los que el sector compite en una realidad cultural donde también, otros creadores ofertan objetos, usando a veces recursos característicos de la oferta artesanal, ya sea a nivel técnico, de imagen o de comportamientos de uso.

Cada operador cultural plantea una relación diferente con la técnica; con la gestión comercial, con el mercado; apela a diferentes sectores y climas de uso o consumo, y tiene sus propios circuitos comerciales y culturales; se relaciona con sectores de servicios, y ocupan su lugar en el marco de las llamadas industrias culturales. Algunos tienen una relación mas dinámica en la incorporación de materiales, innovan, o se relacionan mas con el mercado.

El artesano tradicional, más bien se siente intérprete de un saber tradicional, a menudo está alejado de centros urbanos, y presenta dificultades para acceder a la información.

Este esfuerzo, exige a los artesanos a mejorar sus productos en diferentes aspectos: explorar otros usos, adaptarlos al consumidor urbano y a nuevos hábitos de consumo planteados por el mercado exterior, rescatar el aprovechamiento sustentable de los materiales de su entorno natural, incorporar nuevas imágenes, nuevas herramientas y sumarle el valor agregado a través del uso de los parámetros de comunicación. El gran desafío reside en adoptar procedimientos de calidad e innovación sin perder la herencia cultural con el objetivo de mejorar su competitividad.

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